Trastornos del Sueño


enero 21, 2014

Trastornos del sueño

El sueño es uno de los fenómenos biológicos presentes en todos los mamíferos, incluyendo el hombre. Una persona de 70 años de edad ha dormido al menos 20 años, es decir, una tercera parte de su vida. Actualmente, se han descrito más de 100 trastornos relacionados con el sueño y se estima que las dos terceras partes de la población en México –desde jóvenes hasta la edad adulta– tienen a lo largo de su vida cuando menos un trastorno del sueño, siendo el más común los episodios de insomnio. El no dormir nos lleva a tener un menor rendimiento en el trabajo, en la escuela y en general en todas nuestras actividades. Una de las funciones principales que se le atribuye al sueño es su capacidad restauradora tanto para el cerebro como para el cuerpo en general. Cuando una persona no duerme adecuadamente o fragmenta su ciclo de sueño, las consecuencias suelen ser terribles. Si esto sucede de manera frecuente y por periodos prolongados, se convierte en un trastorno del sueño.

Pero… ¿Qué es el sueño y cuáles son sus funciones?

El término sueño designa al acto de reposo de un organismo vivo y se contrapone a lo que se denomina como estado de vigilia o estar despierto. El sueño se caracteriza por ser un estado en el cual hay muy poca actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración y latidos del corazón) y muy baja respuesta a los estímulos externos.

En la fisiología de un buen número de sistemas orgánicos existen características diferenciales durante el sueño lento y el sueño REM. Estos hechos determinan que sea necesario un buen conocimiento de la fisiología en el sueño para comprender los estados del ciclo vigilia-sueño y para entender ciertas enfermedades que pueden tener su base en el funcionamiento específico de los sistemas orgánicos durante el sueño y sus etapas.

Sistema Cardiovascular durante el Sueño.

El sistema cardiovascular, al igual que el resto de los sistemas orgánicos, presenta en su funcionamiento durante el sueño características particulares diferentes a la que se expresan durante la vigilia.

Los estudios de la actividad del sistema cardiovascular a lo largo de la noche indican que la caída de la presión arterial durante el sueño lento es debida en su totalidad a esta fase del sueño. La frecuencia cardíaca disminuye significativamente al inicio de la fase de sueño lento y, posteriormente, continúa descendiendo hasta alcanzar sus valores mínimos durante la etapa 3-4- Es característico que la bradicardia (frecuencia cardíaca más baja de lo normal) que aparece en el sueño lento sea bastante uniforme, presentando el latido cardíaco gran regularidad, en oposición a la irregularidad del latido en el sueño REM.

Sistema Respiratorio.

El ritmo respiratorio disminuye durante el sueño debido a una caída del metabolismo basal, y también, como consecuencia de cambios en el control neural de la respiración. En el sueño lento, la frecuencia respiratoria es regular y levemente más baja que en la vigilia. Por otro lado, la respiración en el sueño lento es ligeramente más profunda que en la vigilia, ya que el volumen de aire inspirado es solo un poco mayor. La sensibilidad de los centros respiratorios a la concentración CO2 es menor cuando dormimos. Por lo tanto, durante el sueño lento, la ventilación pulmonar disminuye, lo que da lugar a un aumento del CO2. Por término medio, la respiración en el sueño REM es algo más rápida que en el sueño lento, pero, sobre todo, es mas irregular; hay breves episodios de bradipnea (descenso de la frecuencia respiratoria) y taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria). Las irregularidades respiratorias del sueño REM se encuentran asociadas a los movimientos oculares rápidos y a otros fenómenos físicos de esta etapa del sueño.

Relaciones entre el sueño y la temperatura corporal

La temperatura y el sueño tienen una estrecha relación entre la inducción del sueño y la reducción de la temperatura corporal, produciendo como resultado el equilibrio entre la producción y pérdida de calor. Esta pérdida de calor, que supone una conservación de la energía debida a la reducción del metabolismo corporal, puede ser una de las razones del porqué del sueño. El sueño entonces, se produce cuando la temperatura corporal desciende.

Relaciones entre el Sueño y el Sistema Endocrino.

Desde hace muchos años se sabe que la secreción de muchas hormonas sigue un ritmo circadiano que puede estar asociado o no al ciclo vigilia-sueño.

Hormona del Crecimiento.- Su secreción se produce al principio de la noche en relación con el inicio del primer episodio de sueño lento y de la primera etapa 3-4.

Prolactina.- Aumenta de forma continua durante la noche y alcanza la concentración mas alta antes de terminar el perdió de sueño entre las 5 y 7am. La concentración cae rápidamente una vez que se despierta el individuo y se mantiene a niveles estables durante el día.

Adrenocorticotropina y cortisol.- La secreción de estas se modula durante el ciclo vigilia-sueño. El primer pico de estas hormonas se produce en las últimas horas de la noche, y los niveles más altos se alcanzan durante el día, los niveles más bajos se producen al final de la tarde y en las primeras horas de la noche.

Tirotropina.- Los niveles de esta hormona estimulante de la tiroides son bajos durante el día y comienzan a elevarse en las últimas horas de la tarde, alcanzando su máximo al comienzo del sueño.

Testosterona y hormona luteinizante.- La secreción de éstas está asociada al principio del ciclo sueño.

Melatonina.- Alcanza su nivel máximo durante la noche, debido a que ésta se sintetiza a partir del triptófano y la libera hacia la circulación sanguínea  en condiciones de obscuridad. El incremento nocturno de melatonina parece favorecer la aparición del sueño en el hombre.

El Sistema Inmune y el Sueño.

El sueño puede funcionar como reparador, favoreciendo las funciones del sistema inmune debido a la liberación de citosinas (proteínas moduladoras de secreción de inmunoglobulina).

Y… ¿Cuáles son los Trastornos del Sueño?

Insomnio

El insomnio es el trastorno más común en la población humana, ya que una de cada cinco personas lo padece. Se caracteriza por una reducción en el tiempo total de sueño, su incidencia aumenta con la edad y es más común en mujeres que en hombres. Existen insomnios de tiempo corto, los cuales se presentan por algunas semanas e insomnios crónicos. Los de tiempo corto pueden desencadenarse por eventos estresantes; los individuos que los padecen tienen dificultad para dormir cuando existen problemas o preocupaciones, aunque también pueden presentarse al inicio de algún desorden de salud o durante alguna enfermedad dolorosa. Por otra parte, el insomnio crónico se desencadena generalmente por alguna disfunción en el sistema nervioso central.
Los sujetos que padecen insomnio crónico, al contrario de los sujetos que duermen normalmente, se sienten enfermos y cansados mucho más por la mañana que por la noche. Son individuos que suelen tornarse tensos, fatigados y ansiosos, lo cual les causa problemas personales. Los sujetos insomnes muestran hiperactividad autonómica (incremento en la actividad del sistema nervioso autónomo) que se traduce en un incremento de la frecuencia cardiaca, tensión muscular, incremento en la temperatura corporal y vasoconstricción periférica. Además produce cambios en la personalidad, irritabilidad, molestia, ansiedad, temor a la noche y depresión, además de ocasionar retardo o inasistencia al trabajo al dormir por más tiempo en la mañana tratando de recuperar el sueño perdido.

Síndrome de las piernas inquietas

Karl A. Ekbom, en 1945, fue el primero en acuñar el término “síndrome de las piernas inquietas” Los movimientos periódicos durante el sueño regularmente se asocian al padecimiento del síndrome de las piernas inquietas, el cual consiste en un sentimiento de urgencia irresistible de mover los miembros inferiores y se presenta generalmente cuando los sujetos están en la cama justo antes de empezar a dormir. Los pacientes se sienten incómodos a menos que muevan las piernas y los pies, a tal grado de incluso pararse y caminar. Los movimientos interrumpen el inicio del sueño, pero pueden también ocurrir una vez que éste ya se ha iniciado.

Sonambulismo

Cuando se presenta este fenómeno, los sujetos que lo padecen pueden levantarse del lugar donde duermen, hasta caminar, abrir puertas, ventanas, mover muebles o quitarse la ropa; sin embargo, algunos llegan a causarse algún daño físico, todo esto sin que se recuerde lo que pasó. El sonambulismo se presenta principalmente en niños y adolescentes: 15% de los niños tienen uno o más episodios; sin embargo, de 1 a 6% de los niños tienen episodios recurrentes. Cuando ocurre en la etapa adulta está asociado con psicopatologías, reacciones a drogas o consumo de alcohol.

Narcolepsia.

También conocida como síndrome de Gelineau, es un trastorno neurológico, no una enfermedad mental, cuya prevalencia en la población es muy baja. Se caracteriza por la presencia de accesos de somnolencia irresistible durante el día. Puede cursar con cataplejía (parálisis o debilidad extrema bilateral de un conjunto muscular), alucinaciones hipnagógicas (visiones fugaces en la transición vigilia-sueño) o hipnopómpicas (transición sueño-vigilia); incluso puede haber parálisis del sueño, e interrupción del sueño nocturno.

Terapia Cognitivo Conductual y los Trastornos del Sueño

Los tratamientos cognitivo conductuales para los trastornos del sueño intentan mejorar el sueño mediante:

  1. El cambio de hábitos deficientes del sueño
  2. El desafío de pensamientos, actitudes y creencias negativos acerca del sueño

Las intervenciones cognitivo-conductuales incluyen un rango amplio de tratamientos, desde paquetes educacionales hasta estrategias netamente conductuales. Estas son las que se incluyeron en esta revisión:

Educación de higiene del sueño:

La educación de higiene del sueño tiene como objetivo mostrar a los individuos la repercusión de los hábitos del estilo de vida, como la dieta, el ejercicio, el uso de fármacos y la influencia de los factores ambientales, p.ej., la luz, el ruido y la temperatura (Hauri 1991).

Control de estímulos:

Control de estímulos (Bootzin 1991) incluye un conjunto de instrucciones que intentan ayudar al individuo a volver a asociar la cama, la hora de acostarse y los estímulos de la hora de acostarse con dormir en lugar de con la frustración o la ansiedad que resulta de estar en la cama sin poder dormir.

Tratamiento de relajación muscular:

El tratamiento de relajación consta de la alternancia de tensión y relajación de diversos grupos musculares en secuencia (Woolfolk 1983).

Tratamiento de restricción del sueño:

El tratamiento de restricción del sueño es un tratamiento común (Spielman 1987). Este método limita el tiempo transcurrido en la cama de noche y restringe el sueño durante el día.

En CAPI contamos con terapia cognitivo-conductual (TCC) con la cual te ayudaremos a reducir la ansiedad por tener que dormir lo suficiente. Aprenderás a cambiar tus creencias y pensamientos negativos sobre el dormir a fin de tener pensamientos e imágenes positivas para poder conciliar el sueño más fácilmente. Al mismo tiempo que te ayudaremos a remplazar la ansiedad que produce la “necesidad de dormir” con la idea de “solo relajarse”.

 

Bibliografía:

  • Velayos, J. (2009). Medicina del Sueño: Enfoque Multidisciplinario. (Pp. 19-30) Madrid, España.  Ed. Panamericana.
  • Montgomery P, Dennis J. Intervenciones cognitivo-conductuales para los trastornos del sueño en adultos mayores de 60 años de edad (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).

 

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